8 de Noviembre del 2009
Con eso del nuevo horario, hay ciertos días en que termino clase a las 8:30 y la siguiente es hasta el mediodía y como no siempre es buena la conexión inalámbrica en el campus, decidí probar suerte en un centro comercial cercano y de paso saciar mi antojo de pan de jengibre & café so pretexto de tener calorías con que repasar el 4, 11 y 16 constitucionales para el siguiente grupo. Total que mochila al hombro le encargue mi carcacha al vela en turno y apenas entre en el perímetro se abrió la puerta automatizada de local seguida de la bocanada de aire artificial que reacomodo mi de por si despeinada melena. Camine hasta el area de comida, compre un latte y me senté no lejos del ventanal desde el cual tenia una vista privilegiada del nuevo casino al cruzar la calle.
Había regular cantidad de gente. Estudiantes pinteros, señoras haciendo el mandado, futuras narcoviudas renovándose el manicure y el botox, y en eso estaba, entre que semblanteando el entorno y esperando a que mi laptop se colgara de la señal de Internet cuando desde el otro extremo del pasillo escuche mi nombre en voz alta. Ni para donde hacerme, un tipo de gorra y lentes me señalaba y saludaba y de por si paranoica que soy apenas levante los dedos en V esbozando una sonrisa en lo que averiguaba quien era el fulano en cuestión. Mientras se iba acercando mi pulso se aceleraba y las ventanas del msn se abrían en la pantalla. Puse mi estado en –ausente- deseando tener la misma opción en la vida real pero el saludador ya estaba sentándose a mi lado.
Ya que lo tuve cerca y se quito la gorra y los lentes caí en cuenta que era Charli, el primo de Perla, mi amigovia. El nene tendría unos 23 años y la ultima vez que coincidimos fue precisamente cuando Perla nos presento un día que llegamos al Trevis por unos litros de Baileys colada y el estaba delante de la fila y se bajo a saludar y pago los tragos y no paso de allí porque aquella le pinto la raya porque para variar andaba de psychobitch y bueno, en fin, en aquella ocasión el se veía mucho menos paletoso que ahora con la gorra y playera endiamantinadas dizque Ed Hardy. En lo particular esa modita no me entusiasma mucho que digamos pero pues, en gustos se rompen géneros y Charli olía rico y embelesada en su cutis recién afeitado, viéndolo hablar, por debajo de la mesa sus piernas rozaron las mías y fue química instantánea.
Cerré mi laptop, la guarde y espere a Charli en el auto mientras llegaba el en el suyo para seguirlo a su depa. Por suerte no vivía muy lejos, después de todo yo tenia otros pendientes esa mañana pero en la calentura le entra a uno el ‘nopasanada, si la hago’ y horno pronto, mochila al hombro entre a su departamento. Deje mis cosas en el recibidor y Charli me abrazo por detrás recorriendo mi nuca a besos. Cedí a sus caricias en lo que acomodaba mi trasero para frotarlo en la prominencia de sus pantalones. Me tenía contra la pared y manoseándome las tetas. Su lengua caliente hurgaba detrás de mis orejas excitándome cada vez más. –Quédate donde estas- ordeno y obedecí anticipando su travesura.
Se quito los pantalones, los hizo a un lado y en calcetines se hinco detrás de mí y a dos manos me zafo los calzones y sentí su lengua deslizarse en mi rajita. –Ábrete, ándale así- Murmuro y una nueva oleada de calor me recorrió de pies a cabeza. Tan solo con el roce de sus labios me poseía. Me deje querer gozando cada húmedo instante de sus dedos dentro mío hasta que se detuvo e invertidos los papeles, ahora yo hincada y el de pie contra el mismo muro me acomodaba para probar de bocado su erección. Tome su pene con la izquierda frotando despacio y fui directo a lamer su escroto una y otra vez. Charli se estremecía mientras mis labios delineaban su pene. Me aplique a mamarlo para ponerlo al punto y de vez en cuando volteaba a verlo a los ojos pene en boca y el me acariciaba las mejillas mordiéndose el labio inferior.
Me concentre para que su pedazo me cupiera mas al fondo sin que me diera asco y aferrada a sus nalgas lo mecía para atrás y delante guiando el ritmo, la cadencia y la ambición de mi maniobra morbosa sustentada en un café y la oreja de un marranito de jengibre en mi estomago. Deje de chupar y regrese a relamerle las pelotas y después a devorarle el glande y desaparecerlo en mi boca y despacio regresar, toquetear y de regreso al fondo escuchándolo gemir, aguantando el dolor en las rodillas por la posición al mismo tiempo que anticipaba tenerlo adentro de una vez por todas. Como si leyera mi mente, Charli se salio de mi boca y pene en mano golpeteo con el mi mejillas y el cliché me dio risa pero lo disfrute. De la mano me llevo a otra habitación y se sentó en un sillón sin brazos. Me quite el vestido y el brassier en lo que el se ponía un condón. -¿Te sientas arriba de mi?-. Tenía hambre y obedecí de vaquerita en reversa deslizando su hombría en mi coño abierta de piernas. Ahora el guiaba el movimiento con sus manos en mi cadera, arriba abajo y ondulando, su aliento tibio en mi espalda y el olor a sexo emanando de ambos.
Me mate sola no se cuantas veces, suficientes para mojarnos y hacer ruido y seguir calientes y cambiar de posición y ahora, con el todavía sentado lo monte dándole la cara. Nos besamos mordisqueado y con nuestras lenguas entrelazadas, Charli asumía el rol y embestía salvaje, sus testículos golpeteaban en mis nalgas al tiempo que su verga me partía en dos y sentía que tocaba el cielo. Ay, si nos viera Perla me cae que sale sobrando. El carilndo tuvo cuerda para hacer que me corriera varias veces y cuando se llego el momento de que el terminara lo segui montando hasta el ultimo instante en que me zafe para recibir su chorro caliente entre las nalgas.
Para cuando revise el reloj eran las once quince. Me di un duchazo cuidando de no mojarme el cabello y masticando un halls de miel acelere rumbo a la escuela. Mientras escuchaba a uno de mis alumnos exponer el tema de la igualdad de géneros en el sistema jurídico mexicano no podía evitar dejar de sentir el cosquilleo en mi entrepierna. Uno de los chicos traía el mismo aftershaves de Charli y respirarlo me ponía la mente a mil. El resto de la clase di dictado con tal de quedarme sentada y tenerlos bajo control. Cruzada de piernas hojeaba la constitución leyendo en voz alta viendo pasar los coches por la avenida, pensando en donde había pasado mi hora del recreo.
Life is good!



